Un ecosistema en movimiento
Si frenaste frente a este sector, es porque sospechás que aca sucede algo más que solo tenis. Lo que tenés delante no es un simple grupo de plantas: es una estructurada en tres niveles que nunca duerme.
Los turnos
Turno de día: La Anacahuita (Blepharocalyx salicifolius) y el Canelón (Myrsine laetevirens) Aca tal vez puedas ver abejas nativas trabajando y quizás a un Picaflor Verde visitando la Salvia Azul. Abajo, la Nasella tenuissima es la «manta térmica» donde se esconden muchos insectos beneficiosos.




Turno noche: Cuando el sol se va, el jardín cambia. El Palán Palán (Nicotiana glauca) perfuma el aire y las Petunias Blancas (petuñas axilaris)parecen brillar. Es el momento de las mariposas Esfinge, polillas gigantes que beben néctar en pleno vuelo.



La malva rosa (pavonia hastata) es un imán de vida. En algun momento tal vez puedas ver, moscas silvestres y pequeños escarabajos trabajando en la polinización cruzada.

El Envira (Daphonopsis racemosa): Cuando aparecen sus frutos, llegan las aves «jardineras»: Zorzales, Celestinos, Naranjeros y Benteveos. Ellos se alimentan de la fruta y ayudan a esparcir las semillas por todo el club, permitiendo que la vida se expanda.




Tips para el observador paciente
Para tener más chances de ver a estos protagonistas sin asustarlos:
- La técnica de la estatua: Quédate quieto al menos 2 minutos. La fauna local suele esconderse ante el movimiento rápido, pero si sos parte del paisaje, pronto saldrán a trabajar.
- No busques solo el color: A veces, el movimiento más interesante ocurre en las sombras o en los brotes tiernos.
- Mirá el cielo y el suelo: Algunos polinizadores prefieren la altura y otros prefieren la humedad del pasto.
Paula Colombini

