Al acercarte a este rincón, estás frente al sotobosque. Acá la vida se desarrolla a la altura de tus rodillas, sostenida por trabajadores que muchas veces son invisibles a simple vista.
Tubos de néctar y cunas verdes: Si te fijás en las flores de la Jacobinia o las Salvias, funcionan como pistas de aterrizaje. capaz no lo veas hoy, pero son el favorito de los picaflores y los mangangás.

En las Pavonias, si encontrás una hoja enrollada, no la toques: adentro podría estar descansando la oruga de la mariposa Saltarina.

Gigantes silenciosos: Cuando sopla la brisa, pastos como la Poa y la Setaria liberan su polen al aire. Entre ellos suelen esconderse orugas que imitan a la perfección el pasto seco


El guardián antiguo: El Helecho Serrucho no necesita insectos. Su trabajo es crear un techo denso y húmedo. Debajo de él, en este mismo instante, podrían estar refugiándose pequeños sapos o ranitas.

