En este sector, el paisaje trabaja en silencio para sostener el equilibrio del club. Frente a tus ojos, suceden pequeñas interacciones y se esconden guarderías naturales que mantienen el entorno saludable.
La Vara dorada (Solidago chilensis) despliega sus plumeros amarillos, donde ahora mismo podrían estar revoloteando pequeñas moscas sírfidos. Aunque parezcan simples visitantes, son aliadas clave: sus larvas se alimentan de pulgones, cumpliendo una tarea vital para mantener el jardín sano sin necesidad de intervención externa.



La Cambara (Buddleja stachyoides), con su particular follaje grisáceo, actúa como un imán para las mariposas diurnas que visitan el lugar. Si mirás con el doble de atención, quizás descubras la oruga de la mariposa hoja perfectamente camuflada entre sus ramas, esperando su momento para transformarse.


Cerca de todo esta el Pasto Palmera (setaria sulcata) aportando una textura especial, pero también resguarda secretos entre su estructura.Tal vez podrias encontrar entre sus hojas secas, la oruga de la mariposa Satírida podría estar alimentansose mientras se mimetizada por completo con el entorno.


Lo que ves ahora es solo una parte de la historia. La próxima vez que pases, tomate un instante para observar: la vida en este rincón está ocurriendo, muchas veces, justo detrás de lo que parece ser una planta quieta.
Paula Colombini
Huertera, paisajista y fundadora de Betarraga.
Lo que se comparte, sobrevive.

