Cultivo de habas: Guía completa para tu huerta de invierno. - - Notas

Cultivo de habas: Guía completa para tu huerta de invierno.

Hoy hablamos de las reinas del frío: las habas.

Cultivo de habas: Guía completa para tu huerta de invierno. - - Notas

El cultivo de habas es el momento justo para meter las manos en la tierra con la llegada del frío y crear un buen espacio para potenciar la salud de nuestro jardín. Estas fabáceas (leguminosas) son de meses fríos; toleran muy bien las heladas, pero el calor fuerte las lastima.

Cuando llegan las bajas temperaturas es el momento justo para verlas crecer. Y hay un detalle importante: si sabemos que nuestro espacio está libre de agroquímicos, esta planta, a través de sus raíces, nos va a dejar ese suelo mucho mejor de lo que estaba.

Paso a paso para el cultivo de habas en tu huerta

Idealmente las sembramos directo en el suelo. Yo algunas las siembro directo al suelo, pero muchas, como en la imagen, las siembro en macetas para que ahí se puedan desarrollarse estos primeros tiempos de vida. Pero acá va el primer truco huertero:

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Remojar: Dejá las semillas en agua unas 12 horas antes de sembrar. Esto las «despierta» y acelera la germinación.

Tutorar: Como crecen más de un metro, el viento de invierno te las puede quebrar. Idealmente clavá un tutor desde el día uno al lado de la semilla para no lastimar las raíces después. (Esto si están más aisladas, como en un balcon por ejemplo, ahora si las ponés más cerca unas de otras no vas a tener esta necesidad).

La luz: Asegurate que tu espacio reciba entre 4 y 6 horas de sol directo para que puedan florecer con fuerza.

¿Es posible el cultivo de habas en maceta?

¡Claro! Si tu huerta va a estar en un balcón, el tamaño de la maceta sí importa por la profundidad de sus raíces. Necesitás un contenedor como muyyy mínimo de 30 cm de profundidad. Si te falta el contenedor ideal, pasa por la tienda de Betarraga. Nuestras macetas y contenedores están pensados con materiales de alta resistencia y amigables con el ambiente. Nuestras macetas son de aluminio compuesto, hechas del descarte de la industria automotriz, que las hace súper livianas e ideales para armar tu parche de biodiversidad, ¡así vivas en un balcón en el piso 10!

El cultivo de habas y su secreto bajo la tierra: Rizobios

En nuestra huerta orgánica, la idea es no alimentar a la planta, sino alimentar al suelo. Y las habas, así como las arvejas saben hacer esto. Sus raíces atraen a unas bacterias llamadas rizobios.

Funciona como un verdadero trabajo en equipo: la planta les da a las bacterias azúcares generados en la fotosíntesis, y las bacterias le devuelven nitrógeno puro (fundamental en el desarrollo de los vegetales) al ser fabáceas, ayudan a fortalecer esa red invisible de comunicación del suelo. (Si te gustaría saber más sobre cómo mantener la vida en el suelo de tu huerta, de tu jardín, leé nuestra guía sobre cómo hacer compost en casa).

Cosecha y la regla de oro para tu suelo

En unos 5 o 6 meses vas a tener unas vainas para cosechar. Las desgranás, les das un hervor rápido para pelarlas y a disfrutarlas, solas con aceite y limon o mezcladas en un arroz . Si tu idea es guardar semillas para el año que viene, dejalas en la planta unos 7 meses hasta que la vaina se ponga negra y seca.

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Pero ojo al terminar el ciclo. Acá está la regla de oro:

  • Tratá de no arrancarlas de raíz.
  • Cortá el tallo al ras del suelo con una tijera limpia.
  • Dejá esas raíces llenas de nódulos de nitrógeno ahí abajo. (Estos nódulos hechos a partir de las raíces de las habas con las bacterias).

Ese suelo queda súper enriquecido y listo para recibir cultivos de hoja en la primavera, como la acelga. Eso sí, tratá de evitar cultivos de raíz (como las zanahorias) inmediatamente después de las habas, porque ese exceso de nitrógeno las puede confundira la planta: te van a dar hojas gigantes y raíces enanas.

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Una invitación a echar raíces

Parte de lo que hablamos hoy de las redes invisibles del suelo, me hizo pensar en algo fundamental: nosotros también necesitamos de esas redes para prosperar. Entender la naturaleza es aprender a acompañarla, entender la naturaleza es aprender a acompañarnos.

Por eso armamos el Club Betarraga. A través de una suscripción mensual, podés ser parte de un chat privado para consultas del día a día, charlas mensuales por Zoom con expertos, y encuentros presenciales. Si sentís que es momento de conectarte y de crecer en equipo, te espero. Sumate al Club Betarraga haciendo clic acá.

Y si sentís que recién arrancás y te da un poco de vértigo, acordate que tenés mis talleres online disponibles en la web para hacer a tu propio ritmo.

Animate a sembrar, meté las manos en la tierra, y compartí esta nota con un amigo que necesita un poco de verde en su vida. Porque ya saben… lo que se comparte, sobrevive.

Escrito por: Paula Colombini, huertera, paisajista y creadora de Betarraga. Apasionada por el diseño regenerativo, las plantas nativas y la observación constante de los ciclos naturales.

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